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Microsoft y Google: la innovación y la convicción

IMAGE: Microsoft and Google logos

La publicación de resultados trimestrales de Microsoft frente a la de Google parece dejar muy pocas dudas con respecto al partido que cada una de ellas está consiguiendo extraer a la innovación del momento, la algoritmia generativa.

Mientras Microsoft consigue incrementar su facturación en un 13% y sus beneficios en un 27% frente a sus resultados del año pasado, y sobre todo, consolida claramente su crecimiento en su negocio de cloud computing, Azure, gracias a la incorporación de ofertas relacionadas con esos algoritmos generativos; una Google en modo puramente reactivo y defensivo continúa con un descenso progresivo en el crecimiento de Google Cloud , lo que ha hecho que sus resultados se queden por debajo de las expectativas de los analistas y que la acción caiga casi un 6%.

Los resultados trimestrales son, como tales, una vara de medir muy imperfecta y basada en criterios no siempre razonables, pero si algo indican claramente es la percepción que el mercado tiene de lo que las compañías están haciendo con su negocio. La reacción inmediata de Microsoft aprovechando el hecho de haber tenido a OpenAI viviendo «alquilada» en su nube durante varios años, con el cierre de un rápido acuerdo para incorporar productos como ChatGPT o Dall·E en la familia de productos de la compañía, parece que ha funcionado mucho mejor que los esfuerzos de Google por demostrar que tenía las tecnologías adecuadas para poder competir con ella.

Es, como comentamos en su momento, un claro caso de dilema del innovador: mientras Microsoft, con una cuota de mercado muy baja en productos como la búsqueda, podía arriesgarse a incorporar rápidamente a Bing prestaciones generativas y no arriesgar mucho si había algún tipo de problemas, esa misma cuestión a Google le planteaba problemas de muy difícil solución.

¿Cómo reaccionan los usuarios frente a fallos de fiabilidad – las llamadas «alucinaciones» – en un buscador relativamente pequeño como Bing frente a lo que puede significar una pérdida de confianza en Google? ¿Qué riesgo corre Google si los usuarios, satisfechos con una solución a sus búsquedas en forma de párrafo bien redactado, dejan de hacer clic en sus resultados patrocinados, que suponen un 58% de los ingresos de la compañía? ¿Y cómo solucionar el problema del coste, que mientras a Microsoft le representa simplemente un pequeño incremento en la factura, a Google se le dispara por su escala hasta unas dimensiones impresionantes?

Al final, la percepción que el mercado extrae es que Microsoft ha sido mucho más activa en su reacción frente a la innovación, a pesar de que Google lleva desde hace ya muchos años hablando de que la IA va a ser un cambio dimensional, que Google era la compañía que incorporaba IA en todas partes, o que los productos de Google superarían a la competencia porque su IA sería más inteligente que la de ellos. Una auténtica paradoja ser capaz de avanzar supuestamente en una disciplina durante años para encontrarte con que, al final, ni eres tú la que decide cuando tiene lugar el «momento de la verdad» – lo decidió OpenAI con los lanzamientos de Dall·E primero, y de ChatGPT después – ni eres tampoco capaz de capitalizar esa supuesta ventaja con productos más competitivos.

Ahora, los resultados financieros, que no son más que la traslación de esas ideas al colectivo que supone el mercado, no hacen más que corroborar esas percepciones: Microsoft, efectivamente, se ha movido más rápido y ha aprovechado mejor sus capacidades a la hora de incorporar algoritmia generativa a sus productos que una Google que llevaba años supuestamente trabajando en ello. Ayer coincidí con Microsoft en un congreso en San Sebastián, y la impresión fue exactamente la misma: una oferta de productos clara para que las compañías no solo incorporen productos «paquetizados» que no tiene sentido que alguien intente desarrollar, sino que además, tengan herramientas para desarrollar los suyos propios añadiendo sus datos y beneficiándose de su experiencia.

En el fondo, reacciones a la innovación y a un panorama competitivo que se mueve a toda velocidad. Y Microsoft, una compañía que en su momento se perdió varias de esas olas de innovación (internet o el smartphone, sin ir más lejos), parece que en esta ocasión ha sabido estar mucho más alerta, tener mucha más convicción acerca del valor de una innovación como la IA generativa, y ha sabido reaccionar mucho mejor y extraer más valor que otros.


This article is also available in English on my Medium page, «Microsoft and Google, and innovation: compare and contrast»

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