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Apple y el liderazgo

IMAGE: Apple USB charger

Cuando las primeras filtraciones fiables anunciaron, en junio de 2020, que el iPhone 12 que Apple tenía previsto poner en el mercado podría venir sin cargador ni auriculares, muchos, incluso los propios clientes de la marca, pusieron el grito en el cielo. Cuando, efectivamente, la compañía lanzó el dispositivo sin ellos, en una caja sensiblemente más pequeña y alegando una motivación medioambiental, se desató toda una tormenta de comentarios negativos: que si era una forma de ganar más dinero, que si no serviría para reducir la producción de basura electrónica… marcas como Samsung o Xiaomi llegaron incluso a hacer anuncios en los que hacían referencia explícita al tema y se mofaban de la decisión de Apple, y diciendo poco menos que «ellos nunca lo harían».

¿Qué ha ocurrido? ¿Adivinas qué no trae el siguiente modelo que Xiaomi ha puesto en el mercado? ¿Y el modelo que Samsung acaba de anunciar, o los próximos que lance? ¡Oh, sorpresa! No traen cargadores, aduciendo, precisamente, las mismas razones medioambientales en las que en su momento Apple fue pionera: reducir la producción de basura medioambiental, y ser capaz de empaquetar más unidades en cada caja de productos, abaratando así la huella de carbono en los costes de envío.

Pronto, toda la industria adoptará como estándar la medida de Apple que en su momento ridiculizaron, y los terminales dejarán de venir con un cargador. Una medida que cuando adquiere realmente sentido es precisamente cuando se generaliza entre todos los fabricantes, y que Apple habrá conseguido simplemente con su liderazgo: teniendo los arrestos suficientes como para aguantar una tormenta de críticas, sabiendo que lo que muchos criticaban hoy, lo imitarían mañana.

El porcentaje de cargadores que provienen de tablets y smartphones supone tan solo el 0.1% sobre el total de desechos electrónicos, unas 54,000 toneladas métricas. Si consideramos tan solo la porción que Apple generaba, estaríamos hablando de la mitad o menos, como máximo, unas 25,000 toneladas métricas, o el 0.05% del total. Sin embargo, alguien tiene que dar el paso de empezar esa reducción, de crear la conciencia en los usuarios de que todos esos cargadores acumulados a lo largo de los años no tienen ningún sentido, y conseguir que todo el resto de los fabricantes incorporen la media y sitúen la reducción de basura electrónica como uno de sus objetivos.

Este tipo de cosas funcionan siempre así. Cuando se inició el movimiento de eliminación de las bolsas de plástico gratuitas en los comercios, que se habían convertido en el mayor problema medioambiental a nivel mundial en ríos y océanos, muchos protestaron, lo criticaron como una medida destinada a ganar más dinero o a obligar a los consumidores a pagar por ellas, y protestaron airadamente. Ahora, varios años después, las bolsas de plástico ya no son el principal problema medioambiental en términos de residuos: ahora lo son las botellas de plástico, sin duda convertidas en el siguiente enemigo a batir. Eliminar los plásticos de un solo uso o las pajitas de refresco parecía una medida insignificante… hasta que casi todos los países, incluido el descomunal mercado chino, se lo toman en serio y lo hacen también.

Cuando compañías como Patagonia, Ecoalf y muchas otras comenzaron a reciclar desechos de plásticos y de redes de pesca para sus prendas, muchos lo interpretaron como una superficialidad o una medida estética. Ahora, cuando los gigantes de la moda empiezan a verse obligados a incorporar ese tipo de materiales en sus colecciones y se desencadena prácticamente una lucha para obtener esos residuos, la historia ya empieza a parecer diferente.

Liderazgo es eso: tomar una medida sabiendo que vas a ser fuertemente criticado, porque sabes también que, posteriormente, serás imitado. Lo dije hace mucho tiempo: «el valor de la innovación no está en evitar que te copien, sino en conseguir que todos te quieran copiar». Plantéatelo. Ese tipo de medidas pueden tener un coste en el corto plazo y generar unos réditos que aparentemente solo se cobran en el medio o largo plazo, pero valen la pena. Y sobre todo, te colocan en en lugar que te corresponde.


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