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Una bolsa de té permite localizar la fuga de aire de la Estación Espacial Internacional

Bolsa de té - Jan Mesaros, CC0Una vez determinado que la fuga de aire detectada en la Estación Espacial Internacional (EEI) en septiembre de 2019 estaba en el módulo Zvezda ha sido finalmente una bolsa de té la que ha permitido localizar su ubicación exacta [enlace en ruso, Google Chrome os lo traduce].

Y no es broma. Que cosas más raras se han visto. Como por ejemplo el cepillo de dientes que terminó como herramienta para reparar la Estación Espacial Internacional.

Distintas pruebas –básicamente cerrando aislando los distintos módulos de la EEI– habían permitido restringir la búsqueda de la fuga a la Cámara de transferencia del módulo. Esa cámara, cilíndrica, tiene un puerto de atraque y es la última de la Estación. Una vez determinado eso la tripulación de la Estación hizo distintos intentos para localizar el punto exacto de la fuga dejando en el aire distintos objetos. La idea era que la pequeña corriente de aire que genera la fuga los llevaría hasta el punto en el que se encuentra.

Pero tras varios intentos fallidos fue finalmente una bolsa de té la que, tras quedar flotando en el interior de la Cámara de transferencia, se desplazó a un punto en el que está instalado un sistema de comunicaciones.

Zvezda fotografiado desde una Soyuz - NASA
La Cámara de transferencia es el segmento circular que contiene el puerto de atraque que se ve en el centro de la imagen – NASA

Para comprobar que efectivamente habían dado con el punto de la fuga –que parecía más bien una rayadura– colocaron varias piezas de gomaespuma sobre ella sujetas con una tira de cinta adhesiva –seguro que era cinta americana–. La cinta formó una especie de burbuja a causa de las piezas de gomaespuma. Y a las pocas horas esa burbuja se había desinflado, lo que prueba que ahí hay una fuga de aire. Y es que lo que parecía una rayadura, una vez limpiada, resultó ser un agujero de 0,6 a 0,8 mm de tamaño. La tasa de pérdida de aire de la Estación también se redujo durante la prueba, lo que es una confirmación extra de que la fuga está ahí.

Ahora habrá que diseñar un plan para arreglar la grieta de forma lo más definitiva posible –probablemente en esta ocasión ya no se use cinta americana–.

Aunque tampoco es una situación de urgencia ni mucho menos. La fuga es muy pequeña; tanto que no se le hizo demasiado caso cuando fue detectada hace algo más de un año porque había otras prioridades.

Y no, no sabemos la marca ni el tipo de té de la bolsa. Pero seguro que las empresas que han enviado té a la EEI estarán intentando averiguar si fue una de sus bolsitas. ¡Vaya publicidad!

(Vía Katya Pavlushchenko).

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