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Facebook es un zombie siniestro

IMAGE: Facebook logo with devilish horns and tail (CC0)

La guerra iniciada por Facebook contra Apple a cuenta de las nuevas advertencias obligatorias de privacidad en su App Store, con anuncios publicados a toda plana en varios diarios estadounidenses revela claramente cómo de siniestra puede llegar a ser una compañía para la que sus usuarios no es que sean simplemente productos, sino que les otorga claramente aquella calificación de dumb fucks que el propio Mark Zuckerberg utilizaba hace años en un intercambio de mensajes con un amigo.

¿Qué quiere decir que Facebook defiende a las pequeñas empresas frente a Apple? Simplemente, que defiende el supuesto «derecho» de esas compañías a atacar, perseguir y acosar a los usuarios en función de cualquier variable o dato personal que esos usuarios hayan revelado a Facebook. Da lo mismo qué dato sea: si Facebook ha logrado averiguarlo, sea porque se lo hayas contado o porque lo ha podido deducir, ese dato está a la venta. No eres más que un producto que se vende a esas empresas a las que Facebook dirige su anuncio, sin que tú tengas absolutamente nada que alegar.

¿A qué internet se refiere Facebook cuando afirma que «defiende una internet libre»? Sí, exactamente a lo que estás pensando: a que para Facebook, una «internet libre» es una en la que los usuarios carezcan completamente de derechos, y en la que lo fundamental es que las compañías puedan hacerles publicidad de todas las maneras posibles, segmentándolos de la manera que estimen oportuno. Como bien dice la EFF, la crítica que hace Facebook sobre el cambio introducido por Apple es simplemente ridícula.

Anuncios como esos revelan con absoluta claridad la jerarquía de valores de Facebook: mis clientes, los que engordan mi cuenta de resultados, deben tener derecho a todo, pero mis usuarios no merecen siquiera recibir información sobre quiénes acceden a sus datos. Pretender que los anunciantes encabecen algún tipo de rebelión contra Apple por dificultar unas prácticas publicitarias que la mayoría de usuarios abominamos evidencia lo que es la escala de valores de Facebook, en la que sus usuarios, esos dumb fucks, ocupan la última prioridad.

La respuesta de Apple ha sido clara y contundente: los usuarios merecen control y transparencia sobre el uso que se hace de sus datos personales. Con un simple tweet, Tim Cook ha desarmado todo el supuesto argumentario de Facebook sobre un supuesto derecho de las empresas a perseguir a los usuarios, a ese «vale todo» instaurado por Facebook, a esa normalización de lo que jamás debió ser normal. Ese control que Facebook pretende arrebatar a los usuarios – que les lleva arrebatando varios años – y que ha convertido la web en un lugar asqueroso en el que los anuncios te persiguen de manera implacable te muevas por donde te muevas.

El movimiento de Apple, que algunos consideran un terremoto, tiene todo el sentido del mundo: que cuando instalas una app, que informe de si tus datos van a ser utilizados por otras compañías, y tengas derecho a decidir si lo permites o no. Tan sencillo y tan absolutamente lógico como eso: reglas claras como estándar de la web. Y a eso, precisamente, es a lo que Facebook se opone, y por lo que está dispuesto a ir a la guerra con Apple, con anuncios a toda plana incluidos. Facebook pretende que los usuarios sigan en la ignorancia, que no puedan defenderse de unas prácticas que la inmensa mayoría detestan. Que no puedan negarse a que sus datos sean utilizados por Facebook como a Facebook le venga en gana, sin limitación alguna. ¿Es o no es siniestro?

En realidad, Facebook, una compañía con una capitalización de 787,000 millones de dólares, está muerta. Simplemente no lo sabe, pero está muerta. Es, con gran diferencia, la empresa que más odio genera en internet. Cada vez que anuncia algo, todos pensamos lo mismo: si es Libra, automáticamente pensamos lo que va a poder hacer Facebook cuando sepa en qué gastamos nuestro dinero. Si es una herramienta para resumir artículos, pensamos en las posibilidades de manipulación que eso generará. Si adquiere una compañía de automatización del servicio al cliente, pasamos a visualizar un futuro en el que las empresas nos perseguirán a través de WhatsApp. Si entras en Instagram, abominas del momento en que Facebook la adquirió y la llenó de publicidad invasiva, y añoras que vuelva a ser independiente. Haga lo que haga Facebook, anuncie lo que anuncie, lo inmediato es pensar que, como usuarios, estaremos mucho peor, como corresponde a una compañía a la que sus usuarios no le importan absolutamente nada. «They trust me. Dumb fucks«.

Para las marcas, es toda una advertencia: que abandonen Facebook lo antes posible y establezcan relaciones respetuosas con sus usuarios, antes de que la cosa se ponga mucho más fea. Son ya nueve de cada diez usuarios los que no están cómodos con el manejo de sus datos que se hace en la web, No hay ninguna duda: la necesidad de hacer algo con respecto a Facebook es completamente patente desde hace muchísimo tiempo, y la FTC, con su demanda, tiene la oportunidad de demostrar que no es un organismo inútil, que está ahí de verdad para proteger a los usuarios de la acción de compañías tan profundamente predatorias y peligrosas como esa.

¿Debería desmembrarse Facebook? La respuesta es que sí, que por supuesto. Que bastante daño ha hecho ya con su filosofía del «vale todo», con su desprecio absoluto de la privacidad y de sus usuarios. Facebook es una enfermedad que la web ha tenido que pasar, y que ha durado ya demasiado tiempo. Cuanto antes pasemos página, cuanto antes aprendan los usuarios a darse cuenta de la aberración que Facebook significa, de lo que conlleva ser usuario de esa compañía, mucho mejor para todos.


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