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Francia, las cookies… y otra multa más

IMAGE: Modified from Steven Giacomelli and Peggy Marco - Pixabay (CC0)

Las autoridades de protección de la privacidad francesas (CNIL) multan a Google con 150 millones de euros y a Facebook con 60 millones de euros por hacer intencionadamente complicado que los usuarios puedan renunciar a la instalación de cookies en sus equipos, incumpliendo con ello la legislación del país.

Según las leyes de privacidad francesas, renunciar a las cookies en cualquier servicio online tiene que ser un procedimiento tan sencillo como el aceptarlas. En el caso de Google y Facebook, el procedimiento para evitar sus cookies cuando el usuario no llevaba a cabo un procedimiento de login era, como bien sabemos todos aquellos que nos dedicamos habitualmente a luchar con este tipo de cuestiones, notoriamente más complejo que el habitual: en lugar de presentar al usuario un formulario más o menos complejo que terminaba en dos opciones, convertían ese formulario en una larga explicación a partir de la cual era necesario, si se quería renunciar a las cookies, acudir a otra página, en la que había además una larguísima página de información escrita en términos legales. En la práctica, esto terminaba desalentando al usuario, que se veía prácticamente obligado a aceptar las cookies si quería acceder a la página o al servicio correspondiente.

Estamos hablando, en realidad, del uso intencional de las llamadas dark patterns, diseños de interfaz de usuario intencionadamente pensados para incentivar o desincentivar un determinado comportamiento, en este caso, para tratar de evitar que el usuario renuncie a la instalación de las cookies, haga la monitorización y el seguimiento de su actividad más difícil y, por tanto, pierda valor como objetivo publicitario.

Además, el comportamiento deliberado y reincidente de estas compañías ha llevado a que otro país europeo, Alemania las haya situado durante los próximos cinco años en un nivel de supervisión superior, lo que permitirá a las autoridades entrar de oficio y de manera mucho más rápida cuando estime que se está produciendo una violación de las normas.

Resulta interesante que este tipo de compañías prefieran enfrentarse a posibles multas de este tipo por parte de los correspondientes reguladores frente a renunciar a información del conjunto de los usuarios que tratan de consultar sus páginas sin estar logados. Para evitar que pueda existir un problema de inadaptación del importe de esas multas, que podría llevar a que a las compañías les llegase a interesar pagarlas en lugar de corregir el problema, el regulador francés, que afirma haber recibido numerosas protestas de los usuarios, ha decretado que a partir de tres meses, las compañías tendrán que arreglar el problema o, en caso de no hacerlo, se enfrentarán a multas de hasta cien mil euros diarios.

Previamente, en diciembre de 2020, el mismo regulador francés había multado a Google y a Amazon con cien millones y treinta y cinco millones de euros respectivamente por el mismo tipo de violaciones con respecto a las cookies, y a Google con cincuenta millones más por violaciones de la GDPR. Estamos, a nivel global, ante una ofensiva regulatoria que trata de poner bajo control las prácticas de las grandes compañías tecnológicas, y que marca claramente un cambio de época. Veremos hasta dónde es capaz de llegar y hasta qué punto llegamos a sentir sus efectos a nivel de usuario.

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