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El mismanagement de Google, una vez más: el cierre de Stadia

IMAGE: Google Stadia controller

Google anuncia el ya anticipado cierre de su division de juegos en la nube, Google Stadia, y prueba una vez más las enormes dificultades que tiene la compañía para llevar a cabo un lanzamiento de producto más allá de su actividad tradicional.

Como producto, Stadia parece pertenecer a esa categoría en la que Google, tras invertir significativos recursos en su desarrollo y emplear el valioso tiempo de muchos ingenieros, nunca llega a tomarse realmente en serio, y termina por prácticamente dejar morir.

El próximo 18 de enero, Google cerrará Stadia y lo enviará a su enormemente superpoblado cementerio particular, en el que entierra la inmensa mayoría de sus lanzamientos. Resulta curioso pensar que una compañía con la capacidad tecnológica y financiera de Google tenga muchísimos más productos en su cementerio que productos funcionando en el mercado: el caso de Stadia, un servicio de cloud gaming lanzado en 2019 con una ambición enorme, responde claramente a un patrón que ya conocemos, y que se repite de manera rutinaria. Tras anunciar todo tipo de innovaciones tecnológicas que permitían un streaming de muy alta calidad con una latencia bajísima, la compañía, que había creado su propio estudio para disponer de un catálogo de juegos propio, fue abandonando el soporte al proyecto, congelando o cerrando proyectos, y permitiendo que el nutrido grupo de desarrolladores contratado fuese desesperándose hasta abandonar en muchos casos la empresa, en algunos casos para fundar sus propias compañías.

Al final, Stadia contó, a lo largo de sus escaso años de vida, con un catálogo de juegos basado fundamentalmente en los que funcionaban en otras plataformas, que conseguía tras pagar a sus desarrolladores para que los portasen a Stadia. Una estrategia no solo cara, sino escasamente diferencial de cara al público objetivo, inicialmente posicionado como hardcore gamers que buscaban una experiencia mejor. Lógicamente si buscas hardcore gamers, pero no les ofreces nada que no puedan conseguir en otra plataforma, estos terminan por seguir en aquellas que les ofrecen los juegos que les interesan, y abandonan las que les parecen más «una sucursal» sin contenido realmente propio o genuino.

Al final, lo de siempre: mismanagement. O bien los responsables del proyecto no fueron capaces de venderlo internamente de la manera adecuada y conseguir los recursos necesarios para posicionar el servicio en el mercado al que aspiraba, o la dirección de la compañía decidió, por la razón que fuese, no apostar por el proyecto con la decisión suficiente. Pero el resultado es, una vez más, el mismo: el cierre de un producto en un segmento en el que Google debería tener ventajas competitivas naturales por su dominio de la tecnología, su influencia sobre la comunidad de desarrolladores y su capacidad de hacer marketing paraguas basado en la ubicuidad de la marca; volviendo a alienar por enésima vez a los usuarios a los que abandona; e incurriendo en un coste importante no solo por la inversión efectuada, sino por el reembolso que hará a todos los usuarios de todo lo que han gastado en Stadia, tanto hardware, como software y contenido descargable.

De nuevo, Google demuestra un nivel de aptitud directiva sumamente bajo, y unas capacidades nefastas para el project management. Que una de las compañías más valiosas del mundo, con una capitalización que supera los 1.27 billones de dólares, esté tan mal dirigida, cuando podría fácilmente tener acceso a directivos de muchísima mejor calidad objetiva, es una paradoja cuyo origen hay que buscar solamente en un sitio: una cultura corporativa que desprecia el management y tiende a sobrevalorar de manera excesivamente optimista las aptitudes técnicas. Una verdadera paradoja.


This article is also available in English on my Medium page, «It’s the Google paradox: this time Stadia is the victim»

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