Clearviewfacial recognitionGenerallawlawsuitprivacysurveillanceweb scraping

Clearview y los límites del scraping

IMAGE: Gerd Altmann - Pixabay

Clearview AI es una compañía norteamericana dedicada al reconocimiento facial, que desde su fundación en 2017 ha mantenido una operativa muy particular: hacer scraping de multitud de servicios en la web en los que se pueden encontrar fotografías de personas junto con su nombre o algún detalle de su identidad, y utilizarlas para crear una enorme base de datos con más de veinte mil millones de retratos. Si puedes encontrar una fotografía tuya en la web acompañada de tu nombre, es más que probable que estés en la base de datos de Clearview (y en algunas otras).

La idea de hacer scraping de la web para hacerse con todo tipo de datos es obviamente muy potente, y son múltiples las sentencias que acreditan el procedimiento como legal. Clearview, sin embargo, es un claro ejemplo de hasta qué punto este tipo de procedimientos pueden ser abusados y convertidos en algo que, aunque pudiera ser legal en su origen porque se limita a recolectar datos que están disponibles en repositorios públicos, da lugar a unos resultados que vulneran abiertamente todo tipo de protección razonable de la privacidad. De hecho, el problema con Clearview no se limita a la forma en la que obtiene sus datos, sino también a cómo, a quién y con qué finalidad los comercializa.

Las tecnologías de reconocimiento facial tiene un nivel de madurez relativamente elevado, pero no están en absoluto exentas de errores, más aún cuando se utilizan con personas que pertenecen a grupos étnicos diferentes al predominante con el que han sido alimentados sus algoritmos. De ahí que el uso de este tipo de tecnologías puedan ser problemáticas, y más aún cuando la herramienta se vende a agencias de seguridad y a gobiernos autoritarios de todo el mundo, o se utiliza como juguete para millonarios.

Compañías como Twitter, Meta (en concreto, Facebook e Instagram) y muchas otras han intentado que Clearview deje de hacer scraping de las fotografías de sus usuarios, pero no ha sido hasta principios de este mes de mayo cuando la compañía ha cerrado extrajudicialmente una demanda de la American Civil Liberties Union (ACLU) que únicamente le impedirá vender el acceso a su base de datos a compañías privadas, no así a agencias estatales o gubernamentales. Países como Australia, Francia, Italia y el Reino Unido han multado a Clearview y exigido la retirada de las imágenes de sus ciudadanos de su base de datos, pero la compañía y su CEO, Hoan Ton-That, afirman que «Clearview AI no tiene sede en la UE, no tiene clientes en la UE, y no realiza ninguna actividad que implique que está sujeta a la GDPR», lo que lleva a dudar de la efectividad de esas peticiones de eliminación y deberían motivar a los países demandantes a emitir una orden de busca y captura internacional contra él y contra todos los directivos de su compañía.

Tras la compañía, el siniestro Peter Thiel, el cofundador de PayPal que utilizó buena parte de sus beneficios para crear otra compañía igualmente polémica por motivos similares y que posiblemente sepa más de ti que tú mismo: Palantir. Una prueba de que el uso de la web y de la información que contiene debe tener límites, y que no es tanto la herramienta que se utiliza como con qué finalidad se hace.

Related Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Back to top button