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El autobús autónomo y el abaratamiento del transporte

IMAGE: FussionProcessing

El primer autobús autónomo en el Reino Unido, de la compañía Fusion Processing, comienza esta semana sus pruebas de conducción, al principio sin pasajeros y con conductor de seguridad, en una ruta de unos veintidós kilómetros cerca de Edimburgo y pasando por un largo puente colgante.

La compañía prevé que las pruebas limitadas sin pasajeros duren en torno a dos semanas, y que el servicio regular con pasajeros se pueda iniciar alrededor del verano. La experiencia no es la primera en Europa: ese honor corresponde a Málaga, que comenzó a desarrollar una ruta de ocho kilómetros entre el centro de la ciudad y el puerto con un autobús eléctrico de doce metros, también por el momento con conductor de seguridad, con una capacidad se sesenta pasajeros y una amplia gama de sensores que le permiten operar de manera completamente autónoma. Anteriormente habían tenido lugar pruebas en otras ciudades, pero en su gran mayoría, con microbuses, no con autobuses de tamaño estándar.

La conducción autónoma aplicada a autobuses tiene, como tal, mucha menos complejidad que la desarrollada en automóviles: la ruta y las paradas son fijas, lo que disminuye la inversión en microcartografía y posibilita además desplegar indicaciones sobre el terreno, la marcha no es excesivamente rápida y el tamaño y peso del vehículo genera a los pasajeros una sensación de mayor seguridad. Sin embargo, mientras existen ya flotas de automóviles completamente autónomos y sin conductor de seguridad operando en circunstancias de tráfico completamente normal en áreas de varias ciudades norteamericanas, chinas o rusas, la aplicación de estas tecnologías a autobuses parece, por el momento, progresar de forma más pausada.

Obviamente, la operación del autobús debe tener en cuenta no solo las condiciones del tráfico, sino también posibilidades como que el espacio dedicado a parada esté temporalmente ocupado, o el tiempo adicional que un pasajero, por ejemplo, con problemas de movilidad puede tardar en subir, en sentarse o en bajar del vehículo. Además, aplicado al transporte de viajeros, la eficiencia del autobús o del tren es difícilmente superable, y aunque el coste del conductor del vehículo se diluye enter un numero mayor de viajeros, el ahorro que se puede obtener eliminándolo es considerable, y permite una operación continua en rutas de alta demanda, como las habituales en la migración pendular o commuting, y plantearse un modelo de transporte de viajeros gratuito o en modo tarifa plana.

Sin duda, un arma fundamental a la hora de conseguir ciudades más limpias, eficientes y diseñadas para optimizar el bienestar de sus ciudadanos.

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