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Los billonarios y su dinero

IMAGE: Joseph V M - Pixabay (CC0)

Mi columna de esta semana en Invertia se titula «Musk, ¿qué hacer con el dinero de los ricos?» (pdf), y habla de la reciente decisión de Elon Musk de preguntar, según él de manera completamente vinculante, en una encuesta de Twitter, si debería vender el 10% de sus acciones de Tesla con el fin de pagar los debidos impuestos por las plusvalías generadas.

La preocupación de Musk por la consideración de que los billonarios en general son partícipes de un esquema de evasión fiscal es genuina, y obviamente, su decisión de someterse a la voluntad de algo tan imprevisible como una encuesta en Twitter está cuidadosamente calculada: a ese nivel de trascendencia económica, nadie da puntada sin hilo.

El caso de Musk es, posiblemente, el mas extremo de los billonarios de la lista: no solo no percibe un salario de Tesla, sino que tampoco recibe bonus más que en forma de acciones. Por tanto, su única manera de pagar impuestos es vender esas acciones y generar la correspondiente plusvalía. Y precisamente en este momento se esta discutiendo una ley en los Estados Unidos con la que la administración Biden intenta cambiar eso: que las personas con grandes participaciones en compañías tributen en función de su valor, independientemente de que lo realicen vendiendo acciones o que no lo hagan. Una ley así, que llevaría a muchos ricos a tributar por las llamadas unrealized capital gains, genera todo tipo de debates, y es precisamente a lo que Elon Musk pretende adelantarse influyendo en el debate con su gesto.

Vamos con los hechos: contrariamente a lo que pretenden muchas dialécticas populistas, los billonarios del mundo, en general, no tienen una gran cantidad de dinero. Si alguien pretendiese colgar a Jeff Bezos de un pino y repartir su dinero entre el pueblo, se encontraría con que, en realidad, sus cuentas corrientes no están llenas de efectivo, ni tiene una habitación como la del tío Gilito en la que nada entre monedas y billetes. En realidad, su riqueza son las acciones de Amazon que posee, y está perfectamente repartido entre los activos que la compañía necesita para operar. ¿Qué hace Bezos cuando quiere dinero para mantener su nivel de vida? Simplemente, pide un préstamo con la garantía de sus acciones, que cualquier banco en el mundo está encantado de darle. Así, si repartiésemos «las riquezas de Bezos», a alguno le tocaría una furgoneta, a otro un pedazo de almacén, a otro algo de caja, etc., y el resultado sería que habríamos matado a la gallina de los huevos de oro: el conjunto de las partes valdría infinitamente menos que el lucro cesante de una Amazon incapaz de continuar con sus operaciones.

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Un billonario, en general, por mucho que la lista Forbes le asigne una valoración económica, no tiene dinero, sino participaciones en una compañía valorada por el mercado de una manera determinada. Por mucho que el populismo simplista pretenda que es lo mismo, no lo es en absoluto. Y de hecho, lo que debemos plantearnos, a efectos de la sociedad, es dónde produce más ganancias para la sociedad el dinero de los billonarios, si invertido en las compañías que los convierten en lo que son, o en manos del estado.

¿Es bueno que Elon Musk venda masivamente acciones de Tesla? Hablamos, obviamente, de una venta planificada, no repentina, pero aún así, la acción cae en su valor al anticipar el mercado esa venta, y eso lleva a que los accionistas de la compañía, entre ellos los fondos de inversión – recordemos que la compañía es parte del S&P 500 desde noviembre del pasado año – pierdan dinero. De acuerdo, no es una cantidad que el mercado no pueda absorber, pero hay que plantearse otros posibles efectos. Por ejemplo, qué pasaría si esa venta de acciones posibilitase la entrada en el capital de Tesla, una compañía que ha puesto en jaque a toda su industria, de algún competidor tradicional que pensase en perjudicar su marcha. O simplemente, que la compañía tenga menos recursos para poner en práctica una estrategia que resulta muy importante de cara a la descarbonización del transporte, a la generación de energía solar o al desarrollo de una tecnología tan importante como las baterías.

¿Qué paguen más impuestos los ricos? ¿Que contribuyan con donaciones a paliar determinados problemas en el mundo? Sin duda, son ideas interesantes y que permiten que devuelvan a la sociedad parte de los beneficios que han obtenido. Pero siendo en principio una buena idea, no es tan sencilla en su planteamiento como muchos creen, y es muy posible que, en algunos casos, el dinero esté produciendo más beneficios a la sociedad en el sitio en el que está frente a los que produce si se lo damos al estado para que lo invierta y lo administre como estime oportuno.

Con su gesto, Musk se adelanta a ese debate y, sin duda, lo influye. De hecho, aunque intuitivamente lo normal habría sido esperar que una amplia mayoría de los más de tres millones y medio de votos expresados en Twitter pidiesen al billonario que vendiese sus acciones y pagase los correspondientes impuestos, el resultado se ha quedado en un 57.9% que lo piden frente a un nada trivial 42.1% que le piden que no lo haga. ¿Por qué? ¿Son todos ellos presuntos inversores de Tesla que se sienten perjudicados? Lo más probable es que no sea así, sino que son personas que consideran que el dinero está mejor en manos de Musk, que ha demostrado sobradamente su capacidad de poner en marcha proyectos revolucionarios, disruptivos y capaces de mejorar el mundo, que en las del gobierno.

Obviamente, no todos los billonarios son iguales. Pero tampoco son como el resto de la sociedad: han demostrado su capacidad para generar una enorme cantidad de valor, mucha más de la que otros son capaces de generar, y salvo excepciones. – cuando esa riqueza proviene de irregularidades, de actividades perjudiciales o corruptas, etc. – es posible que puedan devolver más a la sociedad cuando pueden continuar con sus actividades frente a que estas les sean de alguna manera restringidas. Eso, por supuesto, tampoco puede – o no debería – significar un escudo fiscal omnímodo o una patente de corso para no pagar impuesto alguno. Pero tampoco una demonización burda o una caza de brujas aplicada a personas que, con su actividad, han generado una riqueza que está, como podemos comprobar, al alcance de muy pocos.

La discusión, en cualquier caso, no es en absoluto trivial. Y como sociedad, seguramente valga la pena tenerla.

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