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No es el precio, idiota, son los principios!!

IMAGE: E. Dans

Si a finales del pasado mes de febrero ya anticipé los problemas para Meta derivados de su propuesta de hacer a los europeos pagar 12.99 euros mensuales como precio para evitar que su información personal fuese recopilada y vendida al mejor postor, con asociaciones de consumidores de ocho países formulando las correspondientes denuncias y con treinta y seis eurodiputados dirigiendo una carta a la compañía y urgiéndola a retirarla, ahora es la vicepresidenta europea de competencia, la danesa Margrethe Vestager, la que conmina a la compañía para que se busque otro modelo de negocio que sea compatible con el derecho a la privacidad de los ciudadanos europeos.

El llamado «Pay or Okay«, la práctica de solicitar un pago a cambio de no ser espiado, ha sido adoptada no solo por Meta, sino por un número cada vez mayor de medios y página en la red, que parecen plantearse la privacidad no como un derecho fundamental, sino como algo a lo que se puede poner precio y vender tranquilamente. El activista austríaco Max Schrems ha calculado que un ciudadano europeo tendría que pagar anualmente una media de unos 1,500 euros anuales para poder evitar ser espiado, algo que carece completamente de sentido y que supone la desprotección efectiva de un derecho fundamental que no es en absoluto acorde con lo que debería ser el espíritu de la legislación europea.

¿La reacción de Meta? Poner sobre la mesa una rebaja del precio a casi la mitad, hasta los 5.99 euros, como si con eso se solucionase el problema. Pero vamos a ver, idiota: ¿no te enteras de que la privacidad no es algo que pueda estar a la venta, y que el consentimiento, según las leyes, debe ser otorgado libremente? ¿De verdad crees que con poner un precio como «factor de disuasión» y esperar que menos del 3% de los usuarios lo pague vas a poder seguir igual con tu modelo de negocio predatorio? ¿A eso llamas un «consentimiento otorgado libremente», a un «o me pagas esto o que sepas que te voy a espiar y a revender todo lo que obtenga de ti?

Si tu modelo de negocio no es viable sin violar la privacidad de los usuarios, simplemente búscate otro modelo de negocio, o abandona el mercado europeo, pero no vengas con absurdas rebajas de precio. Vamos a ver si nos enteramos: recolectar todos los datos personales de los usuarios, incluyendo las opiniones que expresan sobre todos los temas, sus preferencias de todo tipo incluyendo las políticas o las sexuales, o sus preocupaciones sobre su salud es algo que es y debe ser ILEGAL, y a lo que no se puede poner precio.

Obviamente, que un norteamericano llegue a comprender eso parece una tarea bastante compleja. Automáticamente, se pierden en razonamientos como que «es que la publicidad hipersegmentada funciona mejor», que además son completa y radicalmente falsos, o que «prefiero que los anuncios tengan que ver con lo que a mí me interesa», ignorando que esa práctica ha convertido en paranoica a buena parte de una sociedad que cree que sus dispositivos escuchan todo lo que dicen.

Para los ojos de un norteamericano, aparentemente, si Meta no puede vender anuncios hipersegmentados ni tampoco cobrar por un servicio sin publicidad, se convertiría en inviable, y eso no es para ellos algo aceptable. Pues me temo que es lo que hay: los anuncios hipersegmentados vulneran la privacidad de los usuarios, que es un derecho fundamental, y pedir dinero a cambio de la posibilidad de violar ese derecho fundamental es tan inaceptable como ofrecer dinero a alguien por ser azotado. Igual de ilegal. Y si no eres capaz de hacer viable tu negocio sin eso, pues ya sabes: dedícate a otra cosa. Es lo que hay.

Según Margrethe Vestager, lo que Meta tiene que hacer es convertir su publicidad en contextual, es decir, segmentada en función del contexto que la rodea, como lleva toda la vida haciendo la televisión, la radio y otros medios de comunicación: si estás viendo contenido relacionado con la oferta inmobiliaria, recibirás anuncios que tengan que ver con eso, y si estás leyendo noticias de salud, recibirás posiblemente contenidos relacionados con la salud, sin necesidad de recolectar para nada tu información y sin necesidad, siquiera, de saber quién eres.

Además, puedes segmentar en función de la hora del día, de los demográficos esperados en ella, o de las características de quienes habitualmente consumen contenido de ese tipo. Pero deja de perseguirnos y, sobre todo, deja de vender nuestra información, porque eso es, debe ser y será ilegal. Lo único que ha conseguido la publicidad hipersegmentada, además de violar un consenso social y nuestros derechos, es crear una enorme burbuja de intermediarios y de muchísimo fraude que comercia constantemente con nuestros datos y que muchos directores de marketing se meten en la vena creyendo que eso justifica su inversión publicitaria, cuando la triste realidad es que son una panda de drogadictos mendigando una atención que no les sirve para vender más – y que, aunque les sirviera, se basa en unas prácticas que deben ser consideradas ilegales.

A ver si de una vez por todas, la legislación europea permite poner a esos idiotas en su sitio.

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