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París, Anne Hidalgo y el futuro

IMAGE: Paris from Hotel Brighton (E. Dans)

Mi columna en Invertia de esta semana se titula «Siempre nos quedará París» (pdf), y habla de la intención de la alcaldesa de la capital francesa, Anne Hidalgo, de prohibir la circulación de vehículos diesel en la ciudad en el año 2024, y de la totalidad de vehículos de combustibles fósiles en el año 2030.

Unos planes mucho más ambiciosos que los de su gobierno, que como el español, no se plantea ningún tipo de restricción de los vehículos de combustibles fósiles hasta el año 2040 – e incluso en ese año, la restricción sería para su venta, no para su circulación, lo que implicaría todavía mucho años más de convivir con la contaminación que generan – y que se encuadran en la intención de convertir París en una ciudad amigable para sus habitantes y para los turistas, en lugar de ser una ciudad que envenena sistemáticamente a los que permanecen algún tiempo en ella.

Planes como los de Anne Hidalgo son fundamentales para convencer a los ciudadanos de que las decisiones que toman cuando adquieren un vehículo nos afectan a todos, y que provocan que nuestras ciudades estén no solo colapsadas y llenas de humo, sino que resulten, además, más caras para todos, incluso para los que no tienen coche.

No estamos ante un problema pequeño: todos los años, siete millones de personas mueren prematuramente en el mundo por culpa de la escasa calidad del aire que respiran. Si nos escandalizamos ante una pandemia que acaba de superar el millón de víctimas, ¿no deberíamos tomar decisiones radicales contra un problema que tiene un impacto siete veces mayor?

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Llenar nuestras ciudades de carriles bici que permitan a quien lo desee circular sin miedo de ser arrollado, potenciar el transporte público y la micromovilidad, robar espacio al automóvil y dedicarlo a usos más razonables. Propuestas que permiten imaginar ciudades más limpias, más respirables y más habitables, en las que cada bocanada de aire que respiramos no nos envenene. Anne Hidalgo lo ha dejado claro: esos son los elementos que permiten imaginar un futuro que valga la pena.


The original article was also published on Forbes, «We’ll always have Paris«


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