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Quibi: tener o no tener

IMAGE: Quibi logo

Quartz escribe lo que prácticamente supone un epitafio para Quibi: bajo el título «Why Quibi failed«, oficializa lo que todos sabíamos ya desde bastante antes del 6 de abril, que fue la fecha de su lanzamiento. Lo que muchos decían que era un formato novedoso y atractivo de quick bites de diez minutos, una prometedora dedicación a la plataforma smartphone, un lanzamiento ambicioso o un management con mucha experiencia, otros lo identificamos claramente desde un primer momento como un proyecto que nunca conseguiría absolutamente nada… y así fue.

Confieso que mi análisis de Quibi en su momento fue completamente superficial. Por alguna razón, pude leer numerosas reseñas sobre su lanzamiento, que era patentemente obvio que provenían de un fuerte trabajo de relaciones públicas, pero no solo no llegué a plantearme escribir sobre el ambiciosísimo proyecto, sino que ni siquiera llegué a almacenar ninguna noticia sobre la compañía, su lanzamiento o las características de su producto en mi repositorio, el archivo que mantengo diariamente actualizado y al que recurro constantemente para buscar mis referencias. Simplemente, la propuesta de la compañía no me interesó. En absoluto. Una búsqueda en ese repositorio únicamente ofrece noticias relacionadas con lo que estaba claro que iba a ocurrir, una bofetada de proporciones monumentales. La compañía, que ahora explora una posible venta, llegó a levantar un total de 1,750 millones de dólares antes de su fecha de lanzamiento, una cantidad impresionante que permitía hacer prácticamente cualquier cosa. Y aún así, nada. Ni agua.

El fracaso de Quibi tiene más de paradójico cuando vemos que se produce en el momento en que se produce: en abril de 2020, con medio mundo confinado en sus casas, deseando tener acceso a contenidos con los que entretenerse. En ese mismo lapso de tiempo, Netflix multiplicó su base de usuarios y sus cifras de consumo, TikTok evolucionó para convertirse en un fenómeno masivo en medio mundo a pesar de las prohibiciones, Disney+ mostró un fuerte crecimiento, e incluso Apple TV Plus, que muchos califican como un comienzo muy flojo que justifica en gran medida el lanzamiento de su Apple One, parece haber superado los diez millones de usuarios. ¿Qué explica que un lanzamiento ambicioso como Quibi no haya logrado seducir a prácticamente nadie? Durante la pandemia y el confinamiento, es indudable que el mundo consumió mucho más contenido en todo tipo de formatos… menos el de Quibi, que no interesó a nadie.

Pero más importante: ¿por qué resultaba tan sencillo anticipar este fracaso? ¿Qué había en este proyecto que dijese a tantos analistas eso de «no pierdas el tiempo con esto, porque no va a funcionar? ¿Dónde está ese «tener o no tener» con el que la industria recibe a los nuevos proyectos? ¿Cuáles eran esos malos presagios que tantos, aparentemente, pudimos identificar – menos sus fundadores e inversores?

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¿Es el hecho de orientarse al smartphone, un dispositivo que, de por sí, tiende a dejar fuera a una franja de edad que tienden a no usarlo para casi nada relacionado con el entretenimiento, o a verlo como poco atractivo para el consumo de contenidos? ¿Es la estructura de precios, $5 al mes con anuncios y $8 sin ellos? ¿Una apuesta errónea por el tipo de contenidos? ¿Un exceso de competencia para un mercado sobresaturado? ¿Una nula orientación al social media, que no permitía compartir nada en redes y al principio, ni siquiera hacer una captura de imagen? ¿Unos directivos con mucha experiencia, sí, pero que simplemente carecían de sensibilidad con respecto al mercado actual? ¿Todo a la vez?

Sea como sea, los profesores siempre decimos que los casos de fracaso permiten aprender un montón. Es curioso que un proyecto como este, con semejante inversión y ambición, lo primero que escriba sea prácticamente su obituario. Tal vez deba meterme a forense y documentar este tema con un poco más de detalle…


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