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Se puede hacer: lo hemos hecho anteriormente

IMAGE: Public Domain

Un motivador artículo de muy recomendable lectura en Scientific American, «The world solved acid rain. We can also solve climate change«, recuerda a todos los fatalistas que afirman que es imposible abandonar los combustibles fósiles en un período de cinco años que la humanidad ya ha sido anteriormente capaz de solucionar problemas medioambientales tan serios como el agujero en la capa de ozono o la lluvia ácida simplemente tomando las medidas oportunas en plazos similares.

El artículo me ha recordado cómo, durante los años ’90, la lluvia ácida se convirtió en el problema medioambiental más comentado, y nos hizo ver hasta qué punto estaban muriendo los bosques en determinadas áreas, cómo iglesias y estatuas de piedra de siglos de antigüedad iban perdiendo sus detalles, y cómo algunos países se enfrentaron duramente a cuenta de las emisiones de dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno que, combinadas con el agua de lluvia, se convertían en los corrosivos ácido sulfúrico o nítrico.

¿Qué pasó? Simplemente, se tomaron las medidas oportunas y se firmaron tratados internacionales que aseguraron su cumplimiento. ¿Eran otras épocas? No, fue hace muy poco. En muy pocos años, Europa fue capaz de reducir sus emisiones en un 84% y los Estados Unidos en un 90%, y el problema, simplemente, pasó a ser algo de mucha menor importancia, y terminó por salir de la agenda internacional. Con el agujero de la capa de ozono pasó lo mismo: tuvimos que escuchar a miles de fatalistas diciendo que era imposible eliminar los aerosoles, que estaban por todas partes y que los países nunca se podrían poner de acuerdo para ello… y llegó el Protocolo de Montreal, el acuerdo medioambiental internacional considerado más exitoso hasta la fecha, y logramos terminar con el uso de la inmensa mayoría de los gases utilizados como refrigerantes, solventes y propelentes de uso amplísimamente distribuido a nivel industrial en todos los países que provocaban la pérdida de ozono. La prohibición entró en vigencia en el año 1989. Los niveles de ozono se estabilizaron a mediados de los años 1990 y empezaron a recuperarse en los años 2000. Se espera que la recuperación continúe a lo largo del siglo XXI y que el agujero de la capa de ozono alcance niveles anteriores a 1980 en torno a 2075.

Que no os digan que no se puede hacer. Que los combustibles fósiles están por todas partes, que hay muchos países y nunca se pondrán de acuerdo, que si los coches, que si los plásticos… cada vez que escuchéis esa dialéctica envenenada, decidles que si piensan que es imposible, que se aparten y no molesten a los que lo estamos haciendo. Se puede hacer. Simplemente hay que llegar mayoritariamente a una conclusión que no puede tener más apoyo de la ciencia, despreciar a los agoreros que dicen que no se puede, y por pura equidad, compensar razonablemente a algunos de los afectados por el cambio. Sí, compensar. Con dinero contante y sonante. Y esas compensaciones serían, sin duda, las facturas más baratas que la humanidad pueda llegar a pagar en toda su historia.

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This article is also available in English on my Medium page, «We’ve already shown we can tackle global environmental problems by working together: and we can do it again«

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