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Volvo y la aceleración de la carrera eléctrica

IMAGE: Gerd Altmann - Pixabay (CC0)

Volvo anuncia que en el año 2030, todos los vehículos que venda serán completamente eléctricos (no híbridos), y apuesta claramente por la muerte de los combustibles fósiles. La marca sigue a otros fabricantes de gama alta como Bentley, que eliminará también los motores de combustión en 2030, y Jaguar Land Rover, que fabricará exclusivamente vehículos eléctricos en 2025.

Otras marcas de ámbito más amplio, como GM, apuestan también claramente por una transición rápida a la electricidad (al contrario que Ford, que cree que será lenta), pero pone su objetivo para el abandono del motor de explosión en el año 2035. Otros, como Volkswagen, afirmaron en su momento que necesitaban «moverse más rápido en la electrificación si no quieren seguir la misma suerte que Nokia» y han avanzado sensiblemente en su hoja de ruta con el lanzamiento de una gama ID que algunos afirman podría ser tan importante para la marca como lo fue en su momento el mítico escarabajo, pero siguen alejados de la promesa que hicieron en su momento con respecto a tener vehículos «tan buenos como los de Tesla por la mitad de precio en 2020«. A todos los efectos, la compañía de Musk sigue unos seis años por delante.

La aceleración en la carrera hacia la electrificación va a separar claramente ganadores de perdedores. Por el momento, resulta evidente que las marcas con mayores márgenes lo tienen más fácil a la hora de llevar a cabo la transición y que eso hace que puedan plantearse el abandono de la combustión interna de una forma más radical, mientras las compañías de consumo más masivo siguen, en gran medida, interpretando la electrificación como una cuestión de balance, de compensación de las emisiones del resto de su flota para tratar de cumplir con el endurecimiento de las normativas de emisiones. Pero cuando una carrera empieza y progresa por las gamas más altas, resulta bastante sencillo entender cómo va a terminar, y pretender ser la última marca en abandonar el barco es, a todas luces, una estrategia perdedora.

Estamos, posiblemente, ante la transición tecnológica más importante de la historia de la humanidad. El abandono de los combustibles fósiles es un cambio tan necesario y tan importante para todos, que deberíamos valorar enormemente cualquier compromiso que permita acelerarlo: 2025 es mejor que 2030, y mejor que 2035. Ya no hay matices: atrás quedaron las barbaridades que se decían sobre vehículos eléctricos que supuestamente contaminaban más, sobre que las infraestructuras eléctricas no permitirían una expansión masiva o sobre la supuesta contaminación que generarían las baterías. Con todas las transiciones tecnológicas pasa lo mismo. Ya sabes, si no te gustan los vehículos eléctricos… cómprate un caballo.


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