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Vuelve el ordenador de sobremesa

IMAGE: Pexels - Pixabay (CC0)

Las cifras de ventas de ordenadores durante la pandemia están dejando una sorpresa interesante: si al principio, en 2020, pudimos ver un fuerte incremento de las ventas de todo tipo de máquinas, a medida que más trabajadores se veían en la necesidad de diseñar su puesto de trabajo en su casa y más niños tenían que seguir sus clases desde ellas, lo que las cifras de 2022 parecen reflejar es un fuerte incremento de las ventas de ordenadores de sobremesa.

El ordenador de sobremesa, al principio de la pandemia, fue visto como lo que separaba a las compañías más modernas, que adquirían laptops para sus empleados y les resultaba, por tanto, muy fácil movilizarlos, frente a las que los mantenían atados a sus mesas de trabajo y les tenían que pedir que se llevasen a sus casas esos monstruos incómodos con pantalla, teclado y ratón, que además tenían que ser necesariamente instalados cerca del router – donde quiera que este estuviese – o con un cable de red largo.

La evolución de la pandemia, sin embargo, particularmente en países como los Estados Unidos en donde el trabajo en esquemas distribuidos se ha consolidado con el paso de los meses, es que las ventas que suben ahora son precisamente las de ordenadores de sobremesa, a medida que más trabajadores van haciéndose conscientes de la importancia de diseñar un puesto de trabajo en su casa ante la evidencia de que terminarán haciendo muchas cosas desde él incluso si la pandemia termina. El avance de la tecnología, con monitores planos y unidades mucho menos voluminosas (o incluso, en algunos casos, que desaparecen integradas en la propia pantalla), ayudan también cada vez más a la facilidad de integración de los ordenadores de sobremesa en el conjunto de los espacios de una casa.

Pantallas más grandes y teclados más cómodos y espaciosos ofrecen una calidad de vida al trabajador que al laptop, con su compromiso de portabilidad, le resulta en muchas ocasiones más complicado ofrecer. las mejoras en el diseño han hecho que trabajar desde un ordenador portátil en nuestros días resulte razonablemente agradable, pero competir con un sobremesa, su abundancia de espacio y, sobre todo, su menos precio puede resultar bastante difícil. Al tiempo, el desarrollo del trabajo sobre la nube hace que los problemas de versionado y de disponibilidad de archivos se conviertan cada vez más en una cosa del pasado.

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En mi caso, hace ya muchos, muchos años que no me siento delante de un sobremesa: estoy perfectamente adaptado a utilizar un ordenador portátil desde hace mucho tiempo, y desde la pandemia, tiendo incluso a utilizar dos, cuyas tareas se reparten de muchas maneras. Generalmente en casa trabajo en el más moderno de los dos, pero si tengo que llevar uno a una clase o conferencia, o hacer videoconferencias desde el mini-estudio que me he montado en casa, suelo optar por el más antiguo. Pero entiendo cada vez más el atractivo de una pantalla más grande – en muchas ocasiones conecto mi portátil a un monitor secundario – o de algunas otras de las comodidades que ofrece un sobremesa. En el caso del teclado, nunca he echado especialmente de menos uno de tamaño completo: hasta mi tesis doctoral, hace ya más de veinte años, o mis libros, han sido escritos en su integridad en el teclado de un ordenador portátil.

Resulta interesante como este tipo de tendencias evolucionan a lo largo del tiempo. Lo que al principio de la pandemia parecía una ventaja, la portabilidad, ahora parece evolucionar hacia el diseño de puestos más cómodos, ergonómicos y permanentes, más atados a un sitio fijo. Cada vez son más las compañías, incluso de pequeño tamaño, que optan por fórmulas de trabajo distribuido, y esto, unido a las preferencias de los propios trabajadores que optan por diseñar sus propias instalaciones y espacios de trabajo o por los trabajadores que se definen como freelancers está dando lugar a un panorama cada vez más variado, en el que el ordenador de sobremesa, que llevaba años descendiendo en las preferencias, se convierte ahora en resistente a la crisis, con prácticamente todas las compañías mejorando sus cifras en ese sentido.

¿Y tú? ¿Qué preferencias tienes para trabajar?

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