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ASML y la ley de Moore

IMAGE: ASML

ASML Holding, la compañía holandesa que se ha convertido recientemente en una de las más apreciadas por los inversores mundiales gracias a su papel central en la fabricación de chips – o, más propiamente, en la fabricación de la complejísima maquinaria necesaria para fabricar esos chips – anuncia el desarrollo de una nueva versión de su instrumentación para la litografía mediante luz ultravioleta extrema que permitirá imprimir con un haz de luz mucho más fino, lo que posibilitará empaquetar muchos más transistores en el mismo espacio de una placa.

El avance pasar a una apertura mayor (de 0.33 a 0.55) en la óptica utilizada para emitir el haz de luz ultravioleta (High NA, o alta apertura numérica). En lugar de una lente tradicional, la herramienta de alta apertura numérica incorpora una lente anamórfica, que admite un aumento de 8X en una dirección y de 4X en la otra, lo que implica que el tamaño del campo se reduce a la mitad. Esa superior resolución posibilita llevar a cabo una miniaturización de los chips correspondiente a un factor de 1.7, y una densidad de empaquetamiento de componentes con un factor de 2.9.

El avance supone, en primer lugar, marcar un nuevo límite para la potencia de los microprocesadores, lo que indica que la ley empírica observada por el bueno de Gordon Moore en sus años en Intel que afirma que el número de transistores en un microprocesador se duplica aproximadamente cada dos años sigue vivita y coleando. Aunque muchos han intentado dar la ley por muerta en numerosas ocasiones, la realidad es que la pendiente de la gráfica, gracias al desarrollo de nuevos avances en la tecnología como este, sigue manteniéndose desde el momento en que Moore la observó.

En segundo lugar, supone una reducción en el número de pasos necesarios para la fabricación de un chip, lo que redunda en importantes ahorros en el proceso. La nueva versión de la máquina con su óptica mejorada posibilita reducir la incidencia de defectos de fabricación, mejorar los tiempos de proceso totales y reducir los costes. Esto permite prever una adopción prácticamente inmediata entre los fabricantes de chips, fundamentalmente entre los más competitivos en las arquitecturas más punteras (TSMC, Samsung e Intel), que mantienen una enconada lucha por mejorar sus prestaciones.

En tercer lugar, y dado que la nueva versión se convertirá en prácticamente necesaria para toda la industria y cuesta aproximadamente el doble que las anteriores, esto supone un fuerte incremento de las previsiones de ventas para ASML y un importante incremento del valor de la compañía, que actualmente se sitúa en 328,430 millones de dólares, y que algunos analistas creen que alcanzará los 500,000 millones antes del fin de 2022. Además, permitirá también ver cuál de las grandes fabricantes de chips, TSMC, Samsung o Intel, es capaz de obtener primero la máquina y, sobre todo, de incorporarla adecuadamente en sus procesos de producción con el fin de dar lugar a nuevas generaciones de chips. Por el momento, ha sido precisamente Intel, la compañía con más dificultades de las tres, la que ha anunciado que será la primera en hacerse con la nueva máquina de ASML. Veremos si es además capaz de traducir esa ventaja en la fabricación de mejores chips, y de hacerlo de tal manera que obligue a las compañías de electrónica que incorporan esos chips a cambiar sus preferencias de proveedor en un mercado en el que cada nanómetro se convierte en un importantísimo factor de competitividad.

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