Ciencia

Ciencia: la computación molecular está un paso más cerca gracias a descubrimiento en Yale

Mientras menos espacio ocupe un equipo electrónico, mucho mejor. Pero al mismo tiempo este debe tener el mejor rendimiento que pueda entregar. Esta ha sido una especie de premisa para quienes se dedican a desarrollar nuevas tecnologías. La primera computadora pesó 27 toneladas y ocupaba un espacio de 63 metros. Estamos muy lejos de esos días. Sin embargo los científicos quieren más y lo demuestran en la búsqueda de la computación molecular.

Aunque manifiestan que siguen estando muy lejos, dieron un paso hacia adelante. Un paso que los acerca más. Científicos de la Universidad de Yale fabricaron un interruptor de una sola molécula que fue capaz de cambiar de un estado estable a otro, reseñó Engadget.

La ejecución practicada consistió en ingresar un átomo de gadolinio dentro de una buckyball de carbono. Entonces aplicaron un campo eléctrico que logró activar y desactivar el interruptor. Publica el portal antes citado que esta hazaña abre las puertas hacia el futuro de la computación molecular. Y sostienen que de ser exitosas las investigaciones, las generaciones futuras se verán beneficiadas.

Computación Molecular

Computación molecular: un futuro posible

Explican los científicos de la Universidad de Yale, desde su portal web, que “la mayoría de los electrets están hechos de materiales piezoeléctricos, como los que producen el sonido en los altavoces. En un electret, todos los dipolos, pares de cargas eléctricas opuestas, se alinean espontáneamente en la misma dirección. Aplicando un campo eléctrico, sus direcciones se pueden invertir”.

Asimismo Mark Reed, profesor de Ingeniería Eléctrica y Física Aplicada, en Yale dijo: “La pregunta siempre ha sido qué tan pequeños se pueden hacer estos electrets, que son esencialmente dispositivos de almacenamiento de memoria. Lo que está sucediendo es que esta molécula actúa como si tuviera dos estados de polarización estables. Entonces demostramos que podíamos convertirlo en un recuerdo: leer, escribir, leer, escribir”, finalizó.

Además de Yale, en la investigación participaron reconocidas casas de estudio como: la Universidad de Nanjing, la Universidad de Renmin, la Universidad de Xiamen y el Instituto Politécnico Rensselaer.

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