Ciencia

¿Qué es la ortorexia y por qué es dañina para las personas?

La alimentación saludable puede convertirse en una obsesión peligrosa: es la ortorexia nerviosa. Es una actitud patológica hacia la comida, con un patrón de alimentación estricto y restrictivo.

Las personas que la sufren pasan de borrar de su dieta alimentos procesados con conservantes y colorantes artificiales a otros que sí son necesarios para el correcto funcionamiento del cuerpo humano.

Eliminar huevos, lácteos y azúcares de forma absoluta priva al cuerpo de varios nutrientes y minerales.

Ortorexia nerviosa

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud el 28% de las personas en el hemisferio occidental pueden llegar a sufrir de este trastorno.

Algunos expertos consideran, según Live Science, que cae bajo el paraguas de otros diagnósticos de salud mental. “Es una desviación de lo que consideraríamos una alimentación normal o ‘saludable”.  Son palabras de Jennifer Mills, psicóloga clínica de la Universidad de York (Canadá).

 

Los síntomas principales de la ortorexia

¿Cuáles serían los síntomas de la ortorexia?

  • La revisión compulsiva de las listas de ingredientes y etiquetas nutricionales.
  • Pasar horas y horas planificando las comidas, pero sin llegar a disfrutar de ellas.
  • Eliminar la mayor cantidad de grupos alimenticios de la dieta, como carbohidratos, los lácteos o el azúcar.

La obsesión puede conducir a la ansiedad y la dificultad en la participación en las actividades sociales.

“En su forma extrema”, explica Mills, “la ortorexia nerviosa puede llevar a un individuo a comer solo un puñado de alimentos que se sienten cómodos comiendo”.

También existe una superposición entre los síntomas de la ortorexia y el trastorno obsesivo compulsivo, apunta la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación. Implica comportamientos compulsivos para tratar de hacer que los alimentos sean lo más “limpios” posible.

Puede implicar, al igual que la anorexia, en una pérdida extrema de peso y desnutrición, apunta un artículo de la revista Neuropsychiatric Disease and Treatment.    

No existe un tratamiento general para las personas. Debe ser personalizado, según explica Mills. “Adaptarse a lo que la persona quiere ser capaz de hacer. Ya sea disfrutar de un pastel de cumpleaños o salir a comer en un restaurante”, afirma.

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